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A la hora de contratar a alguien para que se ocupe de un desarrollo web, nos encontramos con personas de diferentes perfiles y especialidades. Lo ideal es complementarlas para aprovechar lo mejor de cada una, pero para eso primero hay que conocerlas. Con este artículo no pretendemos hacer una clasificación rigurosa y seguramente hay desarrolladores que pueden verse identificados con más de una categoría, o tal vez con ninguna.

El diseñador gráfico de la vieja escuela

Tiene educación formal (universitaria o similar) donde aprendió todo lo referente a comunicación visual y gráfica.

Lo bueno

Sabe lo que hace. Está preparado para lograr un producto que por su imagen impacte en el receptor de manera específica y meticulosa. Todo elemento de su diseño está pensado y estudiado. Sabe manipular la emoción del receptor y generalmente posee conocimientos sólidos de marketing y publicidad.

Lo malo

La educación formal suele estar unos cuantos pasos detrás de los avances tecnológicos, lo que hace que muchas carreras de comunicación visual incluyan pocos contenidos curriculares específicos para el desarrollo web. Algunos diseñadores se actualizan constantemente por voluntad propia, pero no todos tienen ese poder de voluntad. También hay que tener en cuenta que diseñar para la web implica grandes diferencias de concepto en relación al diseño gráfico tradicional y hay quienes simplemente no se adaptan.

El programador artesanal

Sabe cómo funciona Internet en profundidad. Realiza aplicaciones y programas utilizando “códigos raros” que la mayoría de los mortales no entiende ni quiere entender.

Lo bueno

Prácticamente no hay nada que no pueda hacer. Mientras otros huyen de las complicaciones él las ve como un desafío y una oportunidad para aprender algo nuevo. No necesariamente sabe hacer todo, pero pasará horas trabajando e investigando hasta encontrar la solución a cada problema planteado. Mientras le explicas tus ideas él ya está pensando cómo implementarlas y probablemente en pocos minutos ya sabrá cómo hará para plasmarlas.

Lo malo

Muchos programadores suelen tener poca capacidad de comunicación con personas que carecen de conocimientos técnicos, a veces les cuesta entender que no todos están a su nivel y hablan en un idioma prácticamente incomprensible. También es frecuente encontrarse con programadores que prestan poca atención a los detalles de presentación visual; aún trabajando en conjunto con un diseñador gráfico, pueden tener poco respeto por las directivas de imagen que se les impone.

El vecino de mi primo que hizo un curso de Dreamweaver

Suele ser un emprendedor muy joven, con amplios conocimientos de computación en general, que se decide a incursionar en el mundo del desarrollo web.

Lo bueno

Cobra barato, convirtiéndose así en la opción ideal para aquellos que disponen de un presupuesto muy limitado. Algunos son muy entusiastas y serviciales porque quieren ganar experiencia.

Lo malo

Como recién están aprendiendo lo básico, no se puede esperar que realice un desarrollo de gran calidad. Es muy posible que no sepa cómo satisfacer gran parte de los pedidos que se le hacen. Su capacidad de asesoramiento es limitada.

The open source master

Tiene conocimiento avanzado de todas las herramientas y CMS de código abierto que hay en el mercado (Joomla, Drupal, WordPress, Moodle, phpBB, etc.).

Lo bueno

Configurar y personalizar un sitio web utilizando estas herramientas demora poco y generalmente todo funciona a la perfección, ya que la programación está desarrollada y probada por una gran comunidad alrededor del mundo. Existen innumerables diseños (templates) y módulos instalables (plugins) que cubren muchas de las necesidades comunes. El desarrollador que utiliza software libre puede competir con buenos precios ya que tiene resuelta gran parte de la complejidad que significa montar un sitio web.

Lo malo

Si se requieren determinadas características particulares, y el software elegido no las contempla, es posible que el desarrollador se encuentre en problemas si no sabe cómo programarlas y, en algunos casos, tal vez asesore mal al cliente haciéndole creer que lo que pide es imposible de hacer. Por otro lado, las herramientas open source brindan muchas opciones de personalización y configuración que pueden ser un poco abrumadoras para los usuarios poco avanzados y a veces un cliente termina destruyendo la imagen de su sitio por la enorme libertad que se le da.

Jack of all trades

Es una persona que se ocupa íntegramente de todo el proceso de desarrollo. Él sólo realiza el diseño, codificación y, si se requiere, también programación. En algunas oportunidades subcontrata a otros para que realicen partes del trabajo.

Lo bueno

Se ocupará de gestionar el proyecto entero y estará al tanto de cada detalle del mismo. Tiene una visión completa y global del mercado y puede asesorar en muchos aspectos. Algunos evolucionan para convertirse en project manager.

Lo malo

Al abarcar muchas actividades no se especializa en ninguna. Si él mismo se ocupa de realizar el 100% del trabajo y no delega nada en terceras partes, es posible que los desarrollos carezcan de calidad en varios aspectos, ya que no se puede ser un experto en todo.

Flash man

Es un diseñador que realiza sitios web 100% en flash. Generalmente evita el uso de otras tecnologías.

Lo bueno

Un sitio en flash se ve espectacular, las animaciones y recursos gráficos que permiten esta herramienta, bien usada, dejan sin palabras a más de uno. Si además cuenta con conocimientos de ActionScript puede desarrollar aplicaciones más que interesantes.

Lo malo

Son muy conocidos los problemas derivados del uso incorrecto de Flash: falta de visibilidad en buscadores, problemas de accesibilidad, requerimientos de hardware relativamente elevados… La contra principal suele ser que el defensor fundamentalista del flash se cierra al uso de otras tecnologías ya sea por gusto propio o por desconocimiento.

2.0 fanboy

Está al tanto de lo último en Web 2.0, SEO y SNM. Hace todo lo posible por insertar a sus clientes en “el nuevo milenio”.

Lo bueno

Las redes sociales y los motores de búsquedas son herramientas que resultan extremadamente útiles para la promoción de un sitio de Internet. El estilo de diseño 2.0 es visualmente muy atractivo y mejora muchos aspectos de usabilidad y accesibilidad en relación a lo que se venía haciendo años atrás. Una persona que conozca e investigue constantemente los detalles internos de este cambio cultural que estamos viviendo puede resultar de mucha ayuda para el éxito de un proyecto en Internet.

Lo malo

Subirse a una moda sin comprender las bases de su funcionamiento es tan frecuente como equivocado. Muchos de estos desarrolladores crean cuentas en Twitter y Facebook para cada uno de sus clientes, pero estas cuentas quedan muertas porque no se les enseña a usarlas o el cliente simplemente no tiene las ganas de ponerse con ello. En lo que respecta al diseño, su fanatismo por la moda 2.0 le hace cometer errores graves como por ejemplo usar iconos gigantes, fuentes enormes y colores brillantes para el website de una corporación financiera.